Profesión Temporal
“La vocación de la hermana pobre nace del amor sorprendente y gratuito de Dios, encarnado en Cristo Jesús, que se hizo pobre para que nosotros fuésemos ricos. Su vida consiste en vivir en la Iglesia el santo Evangelio, bajo la acción del Espíritu Santo, siguiendo a Jesucristo según la Forma observada y propuesta por Santa Clara y San Francisco. Con la ofrenda de toda su vida al Señor, para alabanza de su gloria, se convierte en la voz de la Iglesia que incansablemente alaba, agradece y súplica por toda la humanidad y con su plegaria es adoradora de Dios y apoyo de los miembros vacilantes de su cuerpo inefable” (de la Ratio Formationis de nuestra Federación Bética de Hermanas Pobres de Santa Clara).


